No Seamos Desmedidos Durante Esta Cuarentena 2020

¡Feliz Domingo de Resurrección 2020! ¡Y que semana de Pascua tan única hemos celebrado! Jamás en la historia ha habido un tiempo de Pascua que ha sido celebrado tan universalmente alrededor de la tierra. Es tan parecido a la primera Pascua celebrada por Moisés y los israelitas–una Pascua donde cada uno tuvo que pasar entre familia y nada más (¡por obligación!) lo que en el futuro se llamaría el Viernes de Crucifixión–detrás de puertas cerradas. Las sombras de Jesucristo se vieron desde aquellos eventos en el tiempo antiguo antes de su venida. Mas aun en el día de hoy su persona nos sigue alertando a través de los eventos en la historia humana. ¡No nos perdamos de tales señales tan indiscutibles e inescapables como lo que estamos viviendo al presente durante esta cuarentena del 2020! Y no las consideremos incrédulamente como mera coincidencia. Sería algo desmedido departe nuestra descartar todo esto y no profundizarnos en el estudio de las profecías, reconociendo como las señales proféticas de la Biblia han sido fieles en el pasado y se siguen cumpliendo en el día de hoy.

Yo soy un predicador de la gracia de Dios–pero aunque estamos viviendo en la sexta dispensación de los tiempos dedicada exclusivamente a extendernos Su gracia, aun así las antiguas profecías bíblicas siguen marchando.

Desde marzo 2020 (y desde antes en otros lugares del mundo), hemos entrado en una cuarentena en los Estados Unidos para contrarrestar el numero de contagiados con la nueva pandemia del coronavirus. Durante esta cuarentena, la tierra ciertamente ha sido sacudida que hasta las temporadas deportivas se cancelaron, cada restaurante cerró, y casi a nadie se le permite salir ni para ir a trabajar. Es una de las pocas veces en la historia que vemos a toda la humanidad llamada a permanecer bajo techo. Tales sacudimientos al sistema de vida normal terrenal–sacudimientos que han llamado al mundo o a gran parte del mundo a refugiarse bajo algún techo–se han visto en el pasado. El simbolismo en cada ocasión ha sido que nos refugiemos en Cristo. Incluyo como ejemplo a los tiempos del diluvio de Noé (Génesis 7:1), la plaga del granizo pesado en los tiempos de Moisés (Éxodo 9:19), y a la primera Pascua (Éxodo 12:13). En cada una de estas ocasiones, fue conmovida la tierra entera–o una gran parte de ella–tal y como hoy con esta plaga al presente ha sido conmovido todo el planeta.

Más de acuerdo a las Escrituras en Hebreos 12:26, lo siguiente que será conmovido es los cielos, a lo cual puede referirse este hombre dominicano anónimo al decir que vio fuego caer del cielo proféticamente para el 2021: https://www.facebook.com/PastorRosario/videos/2775744845879690/. Su profecía me llamó la atención al haber visto yo recientemente también al gran predicador americano, Perry Stone, declarar que no nos sorprendamos si este sacudimiento terrenal del 2020 es seguido por un sacudimiento en los cielos (https://youtu.be/O7s3CAMXxZM?fbclid=IwAR2CvVke2w7bssQiX3LwgqfMyQmTkBe7QJVWSNzrHGeVorTvFlXqw5EbJ5Y). Perry se basó en este pasaje bíblico:

Hebreos 12:25 — 12:29 (RVR1960)
25 Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos.
26 La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.
27 Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.
28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;
29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.

¿Seriamos nosotros los lideres cristianos culpables de causar un pánico mundial desmedidamente por compartir un mensaje tan alarmante como este? No, sino que si Dios es Dios, nos vale a todos reflexionar y arrepentirnos de nuestras vidas pecaminosas y reconciliarnos con Él. La reconciliación la recibimos al poner nuestra mirada en Jesucristo y el valor de su sacrificio al poner su vida por la nuestra cuando fue ejecutado él en la cruz. ¿Y que si a Dios le place perdonarnos al volver la vista a Él y decide no enviarnos en esta temporada tal sacudimiento en los cielos? Dios se ha arrepentido de castigar a naciones enteras cuando se tornaron a Él en el pasado (véase la historia de Nínive en todo el libro de Jonás en la Biblia).

¿Habrá verdaderamente un sacudimiento en los cielos esperándonos a nosotros en el futuro cercano? La Palabra ciertamente profetiza algo parecido para nuestro futuro. ¿Cuando? No lo sabemos exactamente. Pero ya he mencionado a un par de hermanos en la fe–uno muy confiable en círculos cristianos–que nos indican que el evento es inminente.

¡Mas nada que temer para aquellos que están parados sobre la Roca firme e inconmovible de los siglos, Jesucristo! Estos son los que han recibido individualmente la salvación al arrepentirse de sus pecados y al aceptar a Jesucristo como su Señor y Salvador. Jesús es la gracia de Dios personificada, o sea, Su favor inmerecido sobre la humanidad. La paga del pecado es la muerte (y el infierno), mas el don gratuito de Dios es vida eterna para los que aceptamos la salvación por medio de la fe en Jesucristo, Su único Hijo y el Señor Todopoderoso en la carne. (Romanos 6:23)
El dilema (irónicamente) es que tener fe en una salvación tan grande y un don gratuita tan magnifico no es fácil para el hombre natural digerirlo, porque mejor preferimos trabajar por lo que vayamos a recibir. Trabajar por lo suyo es algo honroso departe del hombre (en lo natural)–en cuanto se refiere a no hacer a otros injustamente llevar la propia carga de uno. Es mi orgullo como hombre trabajar para poner el pan en la mesa de mi hogar.

Pero en cuanto al don espiritual de Dios que es la salvación, tal orgullo departe nuestra no sería muy honroso. Sería como una dama rechazar el gesto de un caballero al abrirle la puerta.

Lo que hizo Jesucristo por nosotros se llama la salvación. Él nos abrió la puerta al cielo. Si fuera nada mas una ayudita departe de Dios para que nosotros por fuerza propia pudiésemos esquivarnos el infierno, entonces parte de la gloria sería nuestra. Mas no hay nada en nuestro poder para poder esquivar nuestra condenación merecida. Entre nosotros no hay ninguno que sea justo. Todos estamos destituidos de la gloria de Dios. (Romanos 3:23)

Nada mas Dios en su misericordia nos puede salvar. Pero es que somos tercos así. Queremos ser independientes, ser nuestros propios dioses si es posible. Por tanto en general es difícil para el hombre aceptar el mecanismo espiritual de la fe y como este por naturaleza nos hace tener que humillarnos bajo un poder invisible mayor y aceptar Su salvación.

Muchos a causa de esto se burlan del cristianismo y de nuestra dependencia en el favor inmerecido de Dios. Prefieren ignorarlo, no tener que tratarlo mucho en conversación, y mejor hacer de todo esto un chiste. Peor, dicen ellos, es volverse un fanático de una religión sin por lo general haber visto ni escuchado a la voz de ningún Dios. ¡Y ni siquiera entremos en las diversas teorías de conspiración que existen, y las multitudes de circunstancias por las cuales muchos desconfían de la Biblia y de todo sistema religioso organizado! Los ateos en particular, tal y como las otras religiones que rechazan la divinidad de Jesús (incluyendo a los judíos), nos consideran desmedidos por nuestra fe en él. Tanto es así que hasta se ha deslegalizado en ciertos lugares el mencionar al nombre de Jesús durante oraciones en casas gubernamentales, ni tampoco enseñar la Biblia en las escuelas públicas.

Yo comprendo. Sé que hay variedades de religiones y por eso las naciones apoyan el pluralismo. El sentido de razón humano lo siente necesario ser así para mantener a todo el mundo alegre.

En cuanto a la conversación religiosa, también sé que se puede volver un gran ejercicio en vana religiosidad si cada vez que charlamos, nada más nos enfocamos en las profecías y en temas bíblicos. Ciertamente para algunos cristianos, ninguna conversación parece ser para disfrutarla. Parece que siempre tienen una misión de concluir todo con alguna anécdota bíblica. Su propósito es siempre evangelizar. ¡Pero no cada vez que abrimos la boca tiene que tratarse de algo eclesiástico o bíblico! ¡Fatigamos a la gente–especialmente a los incrédulos!

Queda claro entonces hay que mantener un cierto balance durante la conversación en medio de la familia y amigos que conocemos. No debe desbordarse uno en temas religiosos todo el tiempo ni volverse un fanático de cualquier cosa desmedidamente–algo que aleja a los escépticos de nosotros. ¡Como cristianos mucha veces no le damos un descanso al tema de la Biblia! La misma Palabra dice que, «No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios.» (Eclesiastes 2:24) O sea que, Dios también quiere que disfrutemos sanamente de esta vida que El nos concedió.

Esto es sumamente importante en estos tiempos donde nos encontramos en cuarentena viviendo a muy cercana proximidad de algunos miembros de la familia que hemos querido ganar para el Señor. A algunos los hemos saturado de platicas acerca de la Biblia y hay que saber encontrar otros temas sanos también.

Pero en defensa de nosotros, traigo en cuenta que es inmensa tanto la cantidad de gente inconversa a nuestro alrededor como el sinnúmero de personas que creen que ya se lo saben todo pero están fundamentalmente equivocados acerca de Dios. ¡No queremos que se nos pierda ninguno!

Ahora, lo que tampoco es bueno es que continúe en proporción desmedida la ignorancia. Es absolutamente desmedido en estos tiempos que totalmente ignoremos las señales de Dios ni las profecías bíblicas, de las cuales se encuentran mas de 300 que confirman la identidad de Jesús y sus obras en el mundo. Hay cosas escritas allí mil años antes de su primera venida, muchísimas ya cumplidas. Ademas, mas de una cuarta de la Biblia se dedica a profetizar el futuro, y de esas profecías todavía permanece el tercio por cumplirse. Lo que ya se cumplió (de lo cual hay mucho, ¡y es de magnitud espectacular!) nos comprueba la veracidad de las Escrituras.

Por lo tanto, lo encuentro muy desmedido que la gente se mofe de las profecías bíblicas, aun mas a causa de este tiempo tan incierto–con todo el mundo entero encerrado en sus casas en cuarentena y muchos sufriendo de escasez por falta de empleo. Muchos lo están tomando todo muy livianamente, tal y como lo experimentó Lot cuando trató de salvar a sus yernos de un gran cataclismo (https://www.biblegateway.com/passage/?search=G%C3%A9nesis+19:14&version=RVR1960). Hay memes, chistes, y todo tipo de comentario en contra de los cristianos ahorita en las redes sociales. Estos de manera indirecta y esquivada van muy directamente en contra de nuestra fe, y en contra de Jesucristo y la iglesia. ¡No me malinterpretes! Yo no me ofendo. Ni ningún verdadero cristiano debe ofenderse. Mucha paz tienen los que amamos a Su ley, y nada nos ofenderá (Salmo 119:165) Nosotros los cristianos sobre toda la gente debemos ser los mas conscientes de la importancia de los derechos civiles. Como dice la Palabra, donde está el Espíritu, allí hay libertad. (2 Corintios 3:17) Y nosotros somos los portadores del Espíritu de Dios–Aquel quien nos creó y nos otorgó libre albedrío.

¡Pero que nadie diga que la iglesia que ha enfatizado a la gracia de Dios se ha ganado que no la tomen en serio! Si algo hemos entendido algo acerca de la gracia de Dios es que los que la han captado verdaderamente darán fruto de justicia en sus vidas en abundancia. Nuestro amor y el cuidado de no oprimir al prójimo con juicio religioso es famoso entre los que predicamos el evangelio. Esto es algo que no se puede disimular, y que nuestros observadores saben discernir entre los que se dicen ser cristianos. Aquellos que verdaderamente viven por gracia se les conoce porque muestran su fe por sus obras, y sus obras no niegan que ellos son los verdaderos cristianos. No hemos venido a condenar al mundo, sino que para que a través del conocimiento del Hijo de Dios, el mundo llegue a ser salvo.

No queremos arruinarle el momento a aquellos que nada mas buscan un escape en estos tiempos de ansiedad mundial, y lo hacen con el único sentido de humor que conocen. Más, sí queremos educar. ¡La Palabra de Dios concede que un corazón alegre constituye buen remedio! (Proverbios 17:22) Pero al final, mayor será la alegría de aquellos que confiaron en el Señor. (Salmos 4:7) ¿A ver, cual tendrá mayor seguridad en el día de su muerte–el que murió sin la certeza de su salvación en Cristo, o aquel que confió en él? Nacemos, crecemos, y nos reproducimos. Sabemos vivir, ¿pero sabremos morir?

Yo tampoco estoy diciendo que el 2021 va a ser peor que este año y que va a caer fuego del cielo…¡otros dos hombres fueron quienes lo dijeron (aquel señor dominicano en anonimato que mencioné, y Perry Stone en América)! Pero que valga que aunque el testimonio de un profeta se verifica solamente cuando hayan sucedido (o no) las cosas que él profetizó, hasta ese día nos aprovecharía estar pendientes y alertas a la voluntad de Dios conforme a las Escrituras.

No es locura tomar muy en serio Su Palabra. Las estadísticas de cuantas cosas escritas ya se han cumplido ha de ganarnos la atención. Y no nos cuesta nada volver la mirada a la Biblia. He aquí a lo que voy: porque seria muy desmedido departe nuestro totalmente ignorar, y mas aun burlarnos, de algo que ya se ha mostrado verídico en tantas, tantas ocasiones en el pasado.

Olvídate de respetar ni a los otros creyentes a tu alrededor ni nada, seas un Baby Boomer, generación X, Y, o Z. Esto no se trata tanto de eso, aunque el respeto nos lo merezcamos y bien te iría al honrar a aquellos que pudieran ser tus padres en la fe–¡si los llegaras a reconocer como tales! Yo no quiero que ni tu ni nadie se cohíba en el Internet ni en sus hogares en esta temporada. Yo mas bien apoyaría a la libertad de expresión en todo momento, tanto la de los ateos como la de aquellos en otras diferentes religiones. Estoy de acuerdo que sigamos manteniendo un cierto balance social. ¡Recochemos y riámonos! Pero no con eso tampoco vayamos al otro extremo y desacreditemos a la Palabra de Dios y el poder de la fe. Las profecías bíblicas de los últimos tiempos nos están amonestando en esta temporada de nuestras vidas. Prestemos atención, pues no hay nada que perder en esta vida que sea de mayor valor.

Tengamos La Vision De Un Águila Para El 2020

En este año 2020 te luce más que nunca tener una visión clara como la de un águila para tu futuro, ánimo sobrenatural e incansable para cumplir esa visión, y alimento espiritual verdadero con el cual fortalecerte y deleitarte.
 
En la opmatología, tener vision 20/20 quiere decir que puedes ver claramente a una distancia de 20 pies. La vision 20/100 es peor, y quiere decir que aun a los 20 pies nada más puedes ver medio borroso, o como alguien que tiene buena vista y está viendo lo mismo a los 100 pies de distancia.
 
El Señor nuestro Dios nos quiso dar claridad de visión espiritual como la de un águila para poder ver las cosas que Él nos quiere revelar sin dificultad alguna y sin rodeos de religiosidad. Sabemos que estas aves, las águilas, pueden ver a su presa con tremenda claridad desde cientos de pies de altura mientras vuelan. Es claro que Dios también quiere que nosotros tengamos muy buena vista espiritual (¡hasta mejor que la de los águilas!) al contemplar a los querubines del Apocalipsis 4:7.
 
Los querubines son los seres celestiales que tienen el mayor acceso a Dios al presente. Si lees el pasaje de Apocalipsis te darás cuenta que hay cuatro querubines alrededor del trono de Dios, y que uno de ellos es semejante a un águila. Nosotros los seres humanos estamos destinados a tomar el lugar de los querubines en cuanto a cercanía e intimidad con el Señor. Aun mayor rango (¡como de seguridad militar!) nos pertenece, pues dice 1 Pedro 1:12 que a los seres humanos se nos han revelado misterios que aún a los ángeles no se les ha concedido mirar. ¡Nuestra visión para la humanidad en el 2020 entonces debería de impartirnos mayor ánimo de lo que muchos se suponen!
 
¿Por qué nos falta visión a muchos de nosotros, tanto a incrédulos como a creyentes? Porque hemos estado tratando de alcanzar a nuestras metas por fuerza propia humana ya por mucho tiempo, y lo que hemos logrado nada más es habernos cansado y fatigado. Por causa del desánimo y del cansancio, ya hasta hemos dejado de fijar metas para nuestras vidas.
 
Por esto nos hace falta otra cualidad del águila: ¡el poder subir a nuestras alturas sin poner tanto esfuerzo!
 
«…Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.» (Isaías 40:31)
 
¿Has visto como un águila puede permanecer en el aire suspendido con alas abiertas sin esforzarse mucho? La vida espiritual del ser humano también debe de ser así de fácil y ligera.
 
Dices, ¿y cuando sabré que he cobrado el nivel de visión y efectividad espiritual que Dios quiere que yo alcance para mi vida? Lo sabrás cuando vivir una vida espiritual ya no te fatigue–como un águila no se fatiga en sus alturas.
 
Lo sabrás también cuando estés festejando no tanto en los placeres del mundo sino deleitandote en Jehová–así como un águila se embriaga comiendo a su presa.
 
Éstos son los últimos días en los cuales esperamos la segunda venida del Señor, pero muchos lo verán y otros se lo perderán. A nosotros los que de lleno le hemos creído, el Señor nos encontrará todavía alimentándonos de Su Hijo sin haberlo cambiado por alguna otra delicia mundana. Aunque le parezca fantasioso al incrédulo, nada en esta tierra nos puede alimentar y satisfacer como el conocimiento personal de que la Palabra de Dios se hizo carne y vino a dar su vida por nosotros. Todo otro conocimiento en esta tierra es como comida chatarra que no llena ni fortalece. Como dijo Jesús simbólicamente, aquel quien entregó a su propio cuerpo como pago por nuestros pecados, «…mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.» (Juan 6:55‭-‬56)
 
Tanto será el gozo del Señor al vernos deleitándonos en Su Hijo que Él nos raptará para estar para siempre consigo en el cielo. ¿Cómo sabremos a quiénes Él raptará? Cuando le preguntaron esto a Jesús, él respondió, «Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas.» (Lucas 17:37)
 
Nosotros somos esas águilas. Y ese cuerpo en donde debemos estar consumiendo es el cuerpo de Cristo. Su cuerpo en el día de hoy es la iglesia. No dejemos de congregarnos en el 2020 como algunos tienen por costumbre–y más ahora mientras vemos que el tiempo final se acerca.
 
Una vez más, nuestra vista espiritual para el 2020 ha de ser como la de los águilas. Verás que no habrá lugar para la fatiga espiritual porque dejarás de tratar de agradar a Dios por tus fuerzas, y Él te impartirá un ánimo y fortaleza espiritual tan grande a través del conocimiento de Su Palabra que te pondrás de acuerdo que no hay deleite en esta tierra que traiga mayor satisfacción.
 
Nos luce ahora más que nunca volvernos a enfocar en Jesucristo. Es nuestra vista espiritual la medida de fe que Dios nos dió a todos nosotros, algo que se asemeja a nuestro sentido de vista natural, pero lo supera–tal como la vista del ser humano es superada por la vista de un águila. Ejercitemonos como el águila. «Porque por fe andamos, no por vista.» (2 Corintios 5:7)