Tengamos La Vision De Un Águila Para El 2020

En este año 2020 te luce más que nunca tener una visión clara como la de un águila para tu futuro, ánimo sobrenatural e incansable para cumplir esa visión, y alimento espiritual verdadero con el cual fortalecerte y deleitarte.
 
En la opmatología, tener vision 20/20 quiere decir que puedes ver claramente a una distancia de 20 pies. La vision 20/100 es peor, y quiere decir que aun a los 20 pies nada más puedes ver medio borroso, o como alguien que tiene buena vista y está viendo lo mismo a los 100 pies de distancia.
 
El Señor nuestro Dios nos quiso dar claridad de visión espiritual como la de un águila para poder ver las cosas que Él nos quiere revelar sin dificultad alguna y sin rodeos de religiosidad. Sabemos que estas aves, las águilas, pueden ver a su presa con tremenda claridad desde cientos de pies de altura mientras vuelan. Es claro que Dios también quiere que nosotros tengamos muy buena vista espiritual (¡hasta mejor que la de los águilas!) al contemplar a los querubines del Apocalipsis 4:7.
 
Los querubines son los seres celestiales que tienen el mayor acceso a Dios al presente. Si lees el pasaje de Apocalipsis te darás cuenta que hay cuatro querubines alrededor del trono de Dios, y que uno de ellos es semejante a un águila. Nosotros los seres humanos estamos destinados a tomar el lugar de los querubines en cuanto a cercanía e intimidad con el Señor. Aun mayor rango (¡como de seguridad militar!) nos pertenece, pues dice 1 Pedro 1:12 que a los seres humanos se nos han revelado misterios que aún a los ángeles no se les ha concedido mirar. ¡Nuestra visión para la humanidad en el 2020 entonces debería de impartirnos mayor ánimo de lo que muchos se suponen!
 
¿Por qué nos falta visión a muchos de nosotros, tanto a incrédulos como a creyentes? Porque hemos estado tratando de alcanzar a nuestras metas por fuerza propia humana ya por mucho tiempo, y lo que hemos logrado nada más es habernos cansado y fatigado. Por causa del desánimo y del cansancio, ya hasta hemos dejado de fijar metas para nuestras vidas.
 
Por esto nos hace falta otra cualidad del águila: ¡el poder subir a nuestras alturas sin poner tanto esfuerzo!
 
«…Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.» (Isaías 40:31)
 
¿Has visto como un águila puede permanecer en el aire suspendido con alas abiertas sin esforzarse mucho? La vida espiritual del ser humano también debe de ser así de fácil y ligera.
 
Dices, ¿y cuando sabré que he cobrado el nivel de visión y efectividad espiritual que Dios quiere que yo alcance para mi vida? Lo sabrás cuando vivir una vida espiritual ya no te fatigue–como un águila no se fatiga en sus alturas.
 
Lo sabrás también cuando estés festejando no tanto en los placeres del mundo sino deleitandote en Jehová–así como un águila se embriaga comiendo a su presa.
 
Éstos son los últimos días en los cuales esperamos la segunda venida del Señor, pero muchos lo verán y otros se lo perderán. A nosotros los que de lleno le hemos creído, el Señor nos encontrará todavía alimentándonos de Su Hijo sin haberlo cambiado por alguna otra delicia mundana. Aunque le parezca fantasioso al incrédulo, nada en esta tierra nos puede alimentar y satisfacer como el conocimiento personal de que la Palabra de Dios se hizo carne y vino a dar su vida por nosotros. Todo otro conocimiento en esta tierra es como comida chatarra que no llena ni fortalece. Como dijo Jesús simbólicamente, aquel quien entregó a su propio cuerpo como pago por nuestros pecados, «…mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.» (Juan 6:55‭-‬56)
 
Tanto será el gozo del Señor al vernos deleitándonos en Su Hijo que Él nos raptará para estar para siempre consigo en el cielo. ¿Cómo sabremos a quiénes Él raptará? Cuando le preguntaron esto a Jesús, él respondió, «Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas.» (Lucas 17:37)
 
Nosotros somos esas águilas. Y ese cuerpo en donde debemos estar consumiendo es el cuerpo de Cristo. Su cuerpo en el día de hoy es la iglesia. No dejemos de congregarnos en el 2020 como algunos tienen por costumbre–y más ahora mientras vemos que el tiempo final se acerca.
 
Una vez más, nuestra vista espiritual para el 2020 ha de ser como la de los águilas. Verás que no habrá lugar para la fatiga espiritual porque dejarás de tratar de agradar a Dios por tus fuerzas, y Él te impartirá un ánimo y fortaleza espiritual tan grande a través del conocimiento de Su Palabra que te pondrás de acuerdo que no hay deleite en esta tierra que traiga mayor satisfacción.
 
Nos luce ahora más que nunca volvernos a enfocar en Jesucristo. Es nuestra vista espiritual la medida de fe que Dios nos dió a todos nosotros, algo que se asemeja a nuestro sentido de vista natural, pero lo supera–tal como la vista del ser humano es superada por la vista de un águila. Ejercitemonos como el águila. «Porque por fe andamos, no por vista.» (2 Corintios 5:7)